BIEN LOCO, BIEN

por egoitzmoreno

Bueno, pues estamos en la final, con el BarçaTremenda curda que me voy a agarrar ese día:

LOCO, TU FORMA DE SER

Marcelo Bielsa ahora enamora a los vascos con su sello de ética, trabajo y pasión. Una pintura desde Bilbao, la nueva conquista del DT.

Bilbao cambió. Se transformó. Le llevó casi dos decádas. Pero lo hizo. Y vaya si se nota. La capital de Viscaya, en el País Vasco, dejó atrás aquella pesada carga de ciudad espesa, contaminada, gris. Por momentos, fea. Y hoy es una urbe que enamora. Una ciudad abordable, ya sea caminando, en bicicleta o en tranvía. Una ciudad que recuperó su paisaje abierto, infinitamente verde y expandido. Que luce orgullosa las obras de grandes emblemas de la arquitectura como el Guggenheim de Frank Ghery, el palacio Euskalduna, el elegante y funcional subte de Norman Foster o la imponente Torre Iberdrola de César Pelli. Bilbao pasó en los últimos años a jugar en la liga de las grandes ciudades del mundo. En la elite. Y ahí, precisamente ahí, en esta ciudad de cambios profundos y reformas estéticas, de fuerte arraigo cultural, y portadora de uno de los clubes más antiguos y emblemáticos del fútbol español, arribó Marcelo Bielsa (57). Un moderno, trabajador y apasionado arquitecto del fútbol que llegó con la idea de dejar sello en el club vasco. Y que ya comieza a cautivar y a ganarse el respeto de los seguidores del Athletic de Bilbao.

El 21 de agosto de 2011 Marcelo Bielsa se hizo cargo del Athletic. Ese día los vascos comenzaron a vivir las andaduras del Loco. Bielsa llegó a una ciudad transformada, que ama el fútbol. Y que sabe de fútbol. A una ciudad que se desvive por los colores de su Athletic Club. Apasionda. Exigente. Y con valores. Hasta ahí llegó Marcelo Bielsa. Y así como Bilbao decidió hace más de una década y media dar una profunda e importante transformación ante el mundo, el Athletic de Bilbao intenta hoy hacer lo mismo. Pero nada es fácil. Aunque el arquitecto moderno para este trabajo se llame Bielsa.

En la Catedral. La llegada de Bielsa generó una gran expectativa. Se realizó a través del gestión del actual presidente del club vasco, Josú Urrutia, un ex jugador y emblema del club. Cuando Urrutia decidió presentarse a las elecciones, tenía claro que debía hacerlo con un entrenador capaz de cambiar esa imagen que el Athletic estaba dando en los últimos años. Y tras hablar con grandes personalidades del fútbol, entre ellas Josep Guardiola o Jorge Valdano, sus dudas quedaron despejadas. Y fue por Bielsa. Urrutia llamó al Loco y le habló de su proyecto. Le dijo que quería ser presidente del Athletic, pero que antes había sido un ex jugador que nunca había aceptado una venta porque se sentía orgulloso de defender los ideales de su club. Y le dijo que quería que él comandara su proyecto futbolístico para devolver al Athletic a los primeros planos del fútbol español combatiendo con los ideales del buen juego, la táctica, el honor y la garra.

Y Bielsa se entusiasmó. Aquella filosofía del Athletic basada en las divisiones inferiores le trajo reminiscencias de su querido Newell’s. Y no dudó. Se imaginó dirigiendo los entrenamientos en el prolijo y siempre verde predio de Lezama. Se vio en el imponente estadio de San Mamés, que data de 96 años atrás y que lo convierte en uno de los campos más antiguos y con mayor entidad en Europa por lo que es llamado “La Catedral”. Y soñó con el impresionante proyecto del club de realizar un nuevo San Mamés. Y entre ese juego de emociones, romanticismo y pasión, Bielsa dijo sí y llegó a Bilbao para competir. Y para dejar claro su forma de entender el fútbol.

Antonio Montero es socio del Athletic desde hace ya 20 años. El primer partido que vio en San Mamés fue contra el Sevilla de Maradona a principios de los ’90. Y hoy vive ilusionado, como casi toda una ciudad, la llegada de Bielsa: “El Athletic es un club especial por tradición, por cultura y por su forma de jugar, donde la presión, la garra y la casta son sus mejores armas. Pero este Athletic cuenta, además, con una generación de buenos y talentosos jugadores como lo son Iker Muniain o Ander Herrera. Y Bielsa apostó por ellos y sin dejar nunca la garra y la entrega de los jugadores. El Athletic en los últimos años era un equipo muy fuerte en San Mamés, pero muy débil cuando jugaba afuera. Hoy, intenta ser protagonista siempre, juegue donde juegue”.

Pero a pesar de la expectativa, el aterrizaje de Bielsa no fue fácil. Nadie dijo que lo iba a ser. Los primeros resultados comenzaron a sembrar dudas en las tabernas y bares de tapas de Bilbao. Pero llegó el cambio. Victoria en el clásico ante la Real Sociedad, otra victoria en un campo complicado como el del Sevilla, el empate 2-2 ante el Barcelona con una gran demostración de fútbol, y al borde de la final de la Copa del Rey parecen estar poniendo las cosas en su sitio. Y la ciudad vive entusiasmada la revolución comandada por el entrenador argentino.

“Lo que más ha gustado de Bielsa es su mensaje. Su forma de ver el fútbol y de plantarse en el campo. Tenemos una plantilla (plantel) corta, pero igual estamos jugando a todo. Copa del Rey, Liga y Uefa. Y vamos muy bien. Antes, eso era impensado. Y por eso la gente lo apoya cada vez más. Porque están conociendo a Bielsa y porque su filosofía encaja a la perfección con la filosofía del club”, resume Montero.

La revolución. Poco a poco el revolucionario Bielsa se está metiendo en el corazón del País Vasco. Su filosofía va encajando. Y los resultados en el terreno de juego lo están acompañando. Cada vez que el Athletic juega en San Mamés, las tribunas están repletas. Eso no es novedad. La novedad es que la gente va entusiasmada. Sin complejos, jueguen contra quien jueguen. Los hinchas van a ver cómo su equipo intenta arrollar al rival con un despliegue táctico y físico inusual en los últimos tiempos. Y esa misma postura la adoptará luego en cualquier estadio de la liga o la Uefa. Y eso la gente lo agradece. Al vasco no le importa que Bielsa vaya vestido con buzo de entrenador a todas partes y que sólo hable con los medios durante las conferencias de prensa. El vasco valora y resalta el comportamiento siempre educado y respetuoso de un entrenador que jamás niega un saludo o una foto a un simpatizante. Un técnico que cambió su filosofía de entrenamiento haciéndolo siempre a puertas abiertas. Bielsa siempre está dispuesto a hablar con los hinchas, a debatir sobre fútbol con ellos o a escuchar sus opiniones. Y eso los hinchas se lo agradecen. Su nombre comienza a ser proclamado cada vez con más entusiasmo.

Su mote ya genera admiración. Se habla de él y de su forma de trabajo a los pies del Guggenheim, en el subte, o en los bares de tapas próximos a San Mamés. Se lo elogia. Se lo respeta. Y se lo admira. Bielsa y Bilbao parecen estar en la misma sintonía. Aún no es ídolo. Pero todo a su debido tiempo. Porque la locura Bielsa ya se está desatando.

Fernando Gabrich.

Me lo ha pasado Patxi.

I M A G E U P D A T E

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