KARMA

por egoitzmoreno



Viernes.



Treinta y un grados. Vamos a la parada, cogemos a Lide y nos vamos en coche hasta Plentzia, a la playa. Se suman Jose y Olga, e Izaskun, que viene con June.

Aunque el agua está helada, las crías se bañan como unas campeonas.

Y pasamos la tarde.

Mientras levantamos el campamento para ir a tomar cervezas y helados, me llama Jokin.

Me pregunta a ver cómo lo veo para pillar entradas para el partido del sábado, día nueve. Que viene su suegro -que es portugués- a Bilbao, el jueves, y quiere llevarlo a San Mamés.

Viene el Madrid, mal asunto, pienso. Medio día del club, además. Un par de días al año, todo el mundo tiene que pagar, socios también. Lo mejor es ver si se puede conseguir algún carné.

No le importa pagar una entrada, que es una vez al año, dice. Pero la cola puede ser kilométrica; los socios tenemos días asignados.

Le digo que me dé un segundo, que le llamo en cinco segundos.

Cuelgo, pienso y recuerdo que el sábado, día nueve, tenemos boda en Larrabetzu.

Llamo a mi aita, que -mira tú por dónde- está con mi ama, dando un paseo con sus padres, con los de Jokin. Hiceron la mili juntos, los viejos.

Por eso nos conocemos.

Me dice que sí, claro, que me pasa su carné.

Llamo a Jokin y le digo que cuente con dos, que hablamos para vernos el lunes.

Gracias, etc.

Sábado.

Eguz y Lide van a ir a comer a casa de Itxaso, que tiene una terraza muy chula. Yo me quedaré en casa y aprovecharé para revisar y terminar un guión. Quedé con Galder en tenerlo para el día cinco y me llevará todo el mes, en el mejor de los casos.

Olga me ha dicho que no quedan entradas para ver a Žižek en la alhondiga, que el aforo se ha quedado pequeño. Cuatrocientas entradas vendidas, y otra sala, improvisada para seguir la charla por videoconferencia, también llena.

Pienso en cuántos se habrán leído un libro de nuestro esloveno favorito y le digo que no se preocupe, que estará lleno de idiotas, etcétera.

Eguz se enfada conmigo por… Por mi forma de ser, supongo.

Y se piran.

Y yo pululo un rato disfrutando la casa.

Me hago un bocata enorme de carne de ternera, con queso, y veo la tele en la cocina.

Abro el cuaderno, subrayo, tomo notas, me deprimo y pienso en lo mucho que me cuesta enfrentarme a las cosas que escribo.

Al cabo de un par de horas me quedo frito en el sofá.

Suena el móvil.

No llego. Es Jokin.

Llamo.

-Eh -me dice-, ¿sabes que viene Žižek a Bilbao?

-Sí, sí.. Pero no hay entradas.

-¿Quieres una ?

-¿Tienes…?

-Je, je… Sí, a Teresa le han mandado un pase, para la sala buena… y además, parece que tiene invitación a la fiesta posterior, con Salman Rushdie y De Juana Chaos…

El humor de Jokin a veces funciona, a veces no.

Teresa es librera.

-Hostias pueees… Gracias.

-Nada, hombre -me dice-… Quid pro quo.


I M A G E U P D A T E

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