CANSANCIO

por egoitzmoreno


En el interesante Danza macabra (Valdemar), de Stephen King, leo lo siguiente:

La paranoia podría ser la última línea de defensa de la mente agotada. Gran parte de la literatura del siglo XX, representada por autores tan diversos como Bertolt Brecht, Jean-Paul Sartre, Edward Albee, Thomas Hardy e incluso F. Scott Fitzgerald, sugiere que vivimos en un mundo existencialista, un manicomio sin orden ni concierto en el que las cosas sencillamente suceden. ¿Ha muerto Dios?, pregunta una portada de la revista Time en la sala de espera del obstetra satánico de Rosemary Woodhouse. En un mundo como éste, resulta perfectamente creíble que un deficiente mental pueda sentarse sober unas cajas en el tercer piso de un edificio poco visitado, vestido con una camiseta Hane y comiendo pollo para llevar, esperando a poder utilizar su rifle comprado por correo para saltarle la tapa de los sesos a un presidente; perfectamente posible que otro deficiente mental pueda rondar por la cocina de un hotel un par de años después, esperando para hacerle lo mismo al hermano pequeño de ese mismo presidente difunto; perfectamente comprensible que buenos chicos de Iowa y California y Delaware pasen sus turnos en Vietnam coleccionando orejas, muchas de ellas extremadamente pequeñas; que el mundo pueda situarse una vez más junto al precipicio de una guerra apocalíptica por las prédicas de un octogenario hombre santo musulmán que probablemente a la hora de acostarse no recuerda lo que tomó para desayunar ese mismo día.

I M A G E U P D A T E

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