LOS DIEZ MANDAMIENTOS

por egoitzmoreno


Incluso cuando mis deseos son transgresores, incluso cuando violan normas sociales, la transgresión se apoya en aquello que ella transgrede. Pablo lo sabía muy bien cuando en su famosa epístola a los romanos describe cómo la ley hace surgir el deseo de violarla. Como la estructura moral de nuestras sociedades todavía giran en torno a los Diez Mandamientos –la ley a la que se refería Pablo– la experiencia de nuestra permisiva sociedad liberal confirma la observación de Pablo: diariamente queda demostrado que nuestros queridos derechos humanos, en el fondo, son simplemente derechos de romper con los Diez Mandamientos. El “derecho a la privacidad”; el derecho al adulterio, cometido en secreto cuando nadie me ve o porque nadie tiene el derecho de meterse en mi vida. El “derecho de buscar la felicidad y de tener bienes privados”; el derecho a robar (a explotar a otros). La “libertad de prensa y de opinión” –el derecho de mentir–. El “derecho de todo ciudadano libre de tener un arma” –el derecho de matar–. Y, finalmente, la “libertad de creencia religiosa” –el derecho a adorar falsos dioses–.

Žižek, en Cómo leer a Lacan (Paidós).

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